El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases y las Obligaciones Futuras que Acarreará a las Empresas Alimentarias

El pasado 24 de abril se aprobó el Reglamento Europeo de Residuos y Residuos de Envases que tiene como objetivos principales hacer frente al aumento de los residuos de envases generados en la Unión Europea (UE), armonizar el mercado interior de envases e impulsar la economía circular. Y es que la elección de la figura del reglamento como instrumento legal no es casual, ya que impide la divergencia de regulaciones nacionales entre los estados miembro y genera un marco reglamentario común en toda la UE. De esta manera, se pretende más específicamente:

  • la prevención, reutilización y reducción de la generación de residuos de envases;
  • el fomento de una economía circular a través de los envases reciclables;
  • la armonización del etiquetado en los envases, y
  • el incremento del porcentaje de material reciclado usado en los envases de plástico.

Para ello, el reglamento se extiende a todos los materiales, incluye objetivos de reducción de envases y prohibiciones de determinados tipos de plásticos y sustancias químicas, y establece obligaciones específicas para agentes involucrados en su producción y utilización. De la mano de ADESA (asesoría alimentaria) conocemos algunos de sus objetivos y medidas específicas más relevantes:

1º) A partir del 1 de enero 2030 quedarán prohibidos:

  • Los envases de plástico de un solo uso para las frutas y verduras frescas sin procesar.
  • Los envases de plástico de un solo uso de alimentos y bebidas que se sirven y consumen en cafeterías y restaurantes.
  • Los envases de plástico de un solo uso de porciones individuales (para, por ejemplo, condimentos, salsas, crema, azúcar).
  • Las bolsas de plástico muy ligeras de menos de quince micras.

2º) Generar un 5% menos de envases para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040. Centrándose especialmente en la reducción de envases de plástico.

3º) Los envases en contacto con alimentos no podrán contener las llamadas “sustancias químicas eternas” (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas o PFAS) por encima de determinados umbrales.

4º) Todos los envases (salvo los de madera ligera, corcho, textil, caucho, cerámica, porcelana y cera) tendrán que ser reciclables.

5º) Se establece un ratio máximo de espacio vacío del 50% para los envases colectivos, de transporte y de comercio electrónico.

6º) Se fomentará el contenido de material reciclado, estableciendo objetivos mínimos para los envases de plástico.

7º) Se establecerán objetivos específicos de reutilización de determinados envases.

8º) Los fabricantes e importadores también tendrán que garantizar que se minimiza el peso y el volumen de los envases al máximo.

9º) Los distribuidores finales de bebidas y comida para llevar tendrán que ofrecer a los consumidores la opción de aportar su propio recipiente y deberán ofrecer el 10 % de los productos en un formato de envase reutilizable de aquí a 2030.

10º) Se fijan objetivos específicos de reutilización para 2030 para los envases de bebidas alcohólicas y no alcohólicas (menos para la leche, el vino, el vino aromatizado y los licores).

11º) De aquí a 2029, el 90 % de los envases de bebidas de plástico y metal de un solo uso (hasta tres litros) tendrán que recogerse por separado (mediante Sistemas de Depósito y Devolución).

¿Todas estas nuevas reglas serán aplicables a las empresas más pequeñas?: No todas, pues el Reglamento incluye exenciones para este tipo de organizaciones.

Finalmente, hay que tener en cuenta que, aunque el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases ya ha sido aprobado por el Parlamento Europeo, aún debe ser aprobado por el Consejo de la Unión Europea. Sólo en el momento en el que esté aprobado por ese órgano y haya sido publicado en el Boletín Oficial Español (BOE) habrá entrado en vigor y empezará a generar obligaciones específicas.